miércoles, 20 de enero de 2016

50 años de tradición panadera

* Na’ Roselia como le dicen se ha dedicado toda su vida a elaborar distintos tipos de pan que han sido del agrado de quienes lo han probado

Ramón Bragaña Benítez

Juchitán, Oax.- Quien no pasado por la calle Cristobal Colón de la quinta sección al medio día y disfrutado de ese olor a pan elaborado a mano y cocido en horno de barro con leña, olor que invade la cuadra entera y hace que el más exigente de los paladares se detenga a preguntar si en esa pequeña casa que está casi bajo una enorme pochota venden pan.

Es ahí donde Roselia Espinosa Santiago (Na´ Roselia) como la conocen por más de 50 años se ha dedicado al oficio de panadera.



Originaria de Guevea de Humbolt  huérfana de madre y padre, creció bajo el amparo de su abuela y de su madrina, quien cuando tenía 6 años y ante la falta de ingresos le pidió que la ayudara a hacer pan. Fue así como Na’ Roselia descubrió que el mundo de la panadería tenía que ser el medio para salir adelante.

Con el paso del tiempo la vida la trajo a Juchitán, donde se casó y procreó una familia de cinco  hijos, de los cuales le sobreviven sólo dos, siendo la elaboración de pan lo que le dio la oportunidad de sacar a su familia adelante.

Desde hace más de 40 años cuando se estableció en su casa, Na’ Roselia desde muy temprana hora en compañía de sus hijos y nueras comienzan a preparar el horno y a preparar la masa con la que harán los ricos panes.



Especializada en la elaboración de  marquesote, torta de manteca, pan bolita, pan de azúcar, rosquitas y caprichos, además de los panes que sus clientes con el paso de los años le han ido solicitando.

“A veces cuando tenemos pedidos empezamos a trabajar desde la una de la mañana para poder terminar a tiempo el trabajo, mi hijo y mi nuera me ayudan en todo momento y mi prima que es quien ahora que estoy un poco enferma me viene a ayudar para que podamos sacar los panes”, comentó



Sentada en una silla de rueda debido a un trozo de leña que le cayera en su pie hace tiempo, problema que se ha complicado por la avanzada diabetes que padece, han provocado que desde el 24 de diciembre ya no pueda caminar, cosa que no ha sido impedimento para que Na’ Roselia desde muy temprano comience a hacer el pan que por décadas la han puesto en el gusto de vecinos y de la población en general, que acuden hasta su domicilio para comprar sus ricos y deliciosos panes.




“Ya estoy grande, llena de enfermedades, le doy gracias a Dios por la oportunidad de ver a mis bisnietos, a mis nietos y a mis hijos y que todavía me de la fuerza para poder hacer lo único que se hacer y que hago con mucho amor, el pan para que todos lo disfruten con una rica taza de café”, agregó


No hay comentarios:

Publicar un comentario